Lola fue rescatada de una colonia felina en muy mal estado. Al principio parecía solo un resfriado fuerte, pero pronto nos dimos cuenta de que algo más grave estaba pasando: no caminaba bien y giraba constantemente la cabeza de forma involuntaria. Tras las pruebas veterinarias, el diagnóstico confirmó nuestras sospechas: Lola padece ataxia cerebelosa y síndrome vestibular causados por una grave infección en el oído interno que llegó hasta el cerebro. Adoptar a Lola significa aceptarla tal como es: Con su caminar tambalean te pero funcional. Con su cabeza que gira de vez en cuando. Con sus necesidades veterinarias especiales. Con todo el amor que tiene para dar. No es una discapacidad grave. Lola vive perfectamente con su ataxia. Come, bebe, usa el arenero, juega y busca mimos como cualquier gato. Solo necesita una familia